jueves, 21 de mayo de 2015

Festas das Angústias

Tranquilos todos, ni estoy hablando de una mala resaca ni estoy esperando un Katanito (suspiro de alivio de mi madre). Me refiero a las verbenas que hubieron el fin de semana pasado en honor a Nossa Senhora das Angústias, que da nombre a una de las freguesías o barrios de Horta. Pero antes de hablar de placer, hablemos de trabajo. Ejem.


Working hard: midiendo parámetros de agua y limpiando acuarios.
El lunes de la semana pasada mis compis de Flying Sharks comenzaron un ciclo de captura de canarios de mar (Anthias antias) para su exhibición y posteriores envíos. Y digo “comenzaron” porque estos animalillos se encuentran entre los 30 y los 50 metros de profundidad y tienen que hacer descompresiones progresivas para no tener problemas en superficie (los peces durante horas y los buzos durante minutos). Esto por supuesto alarga el proceso, en nuestro caso durante una semana exacta, pero como ya sabíamos que iban a ser unos días duros, el domingo hicimos una cena de equipo en mi casa. Lamentablemente nos olvidamos de hacer fotos, así que es como si nunca hubiera ocurrido y nos tocará repetir ;P

Mientras mis compañeros trabajaban en el mar, yo me quedé de responsable del acuario limpiando, alimentando, aplicando tratamientos y (lo que más temía) ¡manejando las bombas de agua yo solita! ¡Y el acuario sigue entero! ¡Milagro! En compensación me llevaron un par de días en la semirrígida con ellos, pero la verdad es que hice poco más que tomar el sol y marearme ligeramente…

De excursión en la semirrígida.
Horta de frente <3
Para redondear la semana de trabajo intensivo (no sé cómo mis compis siguen vivos), el miércoles tuvimos un envío de esos de levantarte a las 5 de la mañana. Esta vez mandamos los peces a la central de Peniche, en Portugal continental. Os ahorraré los nombres científicos pero os adjunto unas fotos para que sepáis de lo que hablo. De nuevo, aunque son una palicilla, disfruté mucho de la experiencia de trabajar con envíos a larga distancia ¡Estoy aprendiendo muchísimo!

Los peces que enviamos.
Y después de todo este jaleo, ¡por fin llegó el fin de semana! El viernes salimos directamente del acuario al bar de Porto Pim y de ahí ya me engañaron y no pude ir a casa a cambiarme de ropa ni ná porque fui arrastrada directamente a la verbena. Aprovecho para hacer especial hincapié en lo raros de cohones (leer con hache aspirada) que son los portugueses, o al menos los de estas islas. En serio, es como si todo se hubiera parado hace 40 años, si no más. Los platos fuertes de la verbena eran las bifanas de albacora (bocadillos de lomo de atún especiado) y la sopa de pescado (¡gente comiendo sopa en medio de una verbena! ¡pensadlo bien!); la quermesse, que es como una especie de tómbola de trastos viejos; y las chamarritas, que son unas danzas típicas que se bailan en corro intercambiando parejas mientras un señor grita la coreografía. Tal cual. Todo muy old fashion.

Jóvenes y viejos en el fragos de las chamarritas...
Al día siguiente de nuestro estreno en el mundo de las verbenas típicas faialenses, unos cuantos nos reunimos en el parque de A lagoa porque era el cumple de Manu, Eurodisea catalán, y nos invitó a un churrasco (barbacoa o torrà, como prefiráis) que estaba de rechupete. Tuvimos suerte con el clima y aun nos dio para pasarnos unas cuantas horas en el césped cantando canciones españolas de ayer y de hoy con una guitarra y un ukelele. Muy hippy todo ;P

Por la noche nuestro amigo el del djembé tocaba en un nuevo local en el paseo marítimo, el Jackpot, así que fuimos a pasar el rato y tomarnos algo…y cuando quisimos darnos cuenta ya no llegábamos a la verbena. Sé lo que estáis pensando: que si al pobre gallego aún le quedan manos, porque el tío está siempre dando conciertos. Confirmo que aún tiene dos y que siguen enteras aunque con callos. Ah y por cierto: mañana también toca, pero en Porto Pim.

Los Anthias ya cómodamente instalados en el acuario.
El domingo mis colegas del acuario seguían a la caza del pez canario y como me sabía mal tocarme la nariz mientras ellos curraban, decidí ir un ratillo a darles apoyo moral cuando volvieron de la inmersión. Pero vamos, que tampoco me quedé mucho porque los españoles me avisaron de que el cumple de Manu se había alargado gipsy style y estaban en su jardín comiendo una paellica con gin tonics. Yo llegué más bien a la merienda cena, pero la verdad es que estuvimos fenomenal ahí rodeados de huerta y discutiendo el verdadero significado de las canciones de Ella Baila Sola. Sí, la añoranza del hogar te lleva a este tipo de cosas.

Recargadas las pilas, esta ha sido una semana de trabajo menos intensa: todos los Anthias (los 73) están en perfecto estado, el acuario ha acogido una pequeña exposición de fotos relacionadas con el mar, y unos alemanes vinieron a rodar un documental sobre cadenas tróficas marinas. La verdad es que esto último resultó de lo más interesante, porque lo que eran dos pobres medusas encerradas en un pequeño acuario de 105 litros de volumen a las que les tirábamos krill muerto, en la cámara se veían como majestuosos seres cazando su alimento en medio del océano. La magia del cine documental.

La foto ganadora del concurso. Una pasada.
Los alemanes faking it en nuestro mini acuario de cuarentena.
Como siempre para acabar, vuelvo a recomendar encarecidamente a cualquiera que se lo esté planteando, que pida la beca Eurodisea, y si es en las Azores mejor. Es una gran experiencia y, aunque Colin no tuvo paciencia para hacerlo, si tienes cualquier tipo de problema es muy fácil contactar con la organización. De hecho esta semana sin ir más lejos vino la coordinadora desde Ponta Delgada para pasarnos una encuesta y hacernos una entrevista personal, asegurándose de que estábamos todos bien y contentos con nuestros trabajos ¡Ah! Y hablando de Colin: este fin de semana ya se viene con nosotras un nuevo compañero de piso. Pero esa ya es otra historia…


lunes, 11 de mayo de 2015

A vida nos Açores não é fácil

Eso es lo que me dice siempre en broma mi jefe, que la vida aquí no es fácil. Y la verdad es que te lo crees y todo cuando pasas una semana entera con lluvia y viento incesantes mientras desde tu tierra te llegan fotos de familiares y amigos en sandalias y manga corta. Porque no nos engañemos, esto no son las Canarias. Cualquiera que haya leído algo sobre las Azores sabrá que el clima de las islas suele definirse como: “cuatro estaciones en un día”; pero yo lo cambiaría por: “cuatro estaciones en una hora”, porque nunca se sabe lo que el cielo depara. Aquí se da el extraño fenómeno del vestuario de Schrödinger (término acuñado por mí, aún pendiente de patente): siempre vas bien y mal vestido a la vez.

Mierda de nevoeiro, de chuva y de clima en general...
Pero bueno, no hay que dejar que estos pequeños contratiempos nos desanimen porque, al fin y al cabo, son inevitables. Y lo mejor que puede hacerse para evitar la depresión es coger el chubasquero y lanzarse a las ruas. Así, por ejemplo, fuimos un día con el jefe a comer cozido portugués, y  en el puente del día del trabajador, mi compi Marija y yo fuimos a cenar a casa de unos amigos y luego de concierto al Peter’s Café ya que actuaban los Velman’s (cuyo cantante es toda una leyenda del rock local), con la colaboración de Merhi el gallego y su inseparable djembé.

El maravilloso (y barato) cozido de "A árvore".
El público entregado a los Velman's.
Entre semana ya la cosa estuvo más tranquililla, entre otras cosas porque las otras dos Eurodiseas que estaban conmigo en el acuario empezaron por fin en Oceaneye, preparándose las visitas guiadas, arreglando la caseta del puerto, etc. Al menos hubo alguna tarde de sol que me permitió sentarme en la playa un ratillo al salir del trabajo para recargar pilas, y también aproveché para sacarme el Cartão Interjovem en el Clube Naval, que no sólo sirve para ir de fiesta. Para los futuros residentes en las Azores, informo de que se trata de una tarjeta que ofrece múltiples descuentos a jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y los 30 años. Dichos descuentos resultan sobre todo interesantes para viajar entre islas o al Portugal continental, ya que los barcos salen a tan sólo 7’50€ por viaje vayas donde vayas (excepto a Pico, que son 3’50€) y los aviones a mitad de precio, aunque sólo si hay sitios libres a última hora. Sacarse la tarjeta es muy sencillo: sólo hay que dar los datos personales, una dirección de residencia en las islas y el número fiscal y pagar 48€. Eso sí, atención a cuándo os la sacáis porque sólo es válida hasta el 30 de abril de cada año (por eso no me la había sacado hasta ahora). Si queréis más info os dejo aquí un enlace donde lo explican todo en correcto portugués.

El primer día que salí de casa sin abrigo (duró poco).
Los machotes de mis compis trabajando duro mientras yo miro.
Trámites aparte, la sorpresa de la semana llegó el jueves por la noche, cuando Colin, nuestro compañero de piso belga, nos anunció que ya no podía más con su trabajo de granjero y que el sábado se volvía para Bruselas. Así que nada, tras toda una noche de intentar razonar con él y buscar otras opciones, decidimos que lo único que quedaba por hacer era darle una despedida memorable el viernes. Lamentablemente de memorable nada porque me temo que Colin no recuerda nada de esa noche, ya que decidió que era fundamental acabarse su botella de whisky antes de marcharse. Pero bueno, nosotras no olvidaremos sus correteos de cachorrillo por la carpa de la feria rural, ni cómo a la mañana siguiente fue imposible despertarle hiciéramos lo que hiciéramos (obviamente perdió el avión, pero tranquilos, ya está en su casa) ¡Te echaremos de menos, muchacho!

Foto roommies con Colin  mostrando sus gráficos de teoría de la belleza xD
Ya que el día anterior no llegamos al recinto ferial hasta las tres de la mañana, el sábado decidimos volver a la Quinta de São Lourenço un poco más temprano para ver de cerca las vacas y caballos (bueno, y para sobarlos un poco), y cenar unas bifanas. Lástima que nos perdiéramos los trepidantes concursos de vacas lecheras y de encajeras (true story), pero al menos vimos algunos bailes regionales…Sé lo que estáis pensando y sí: esto es como Manhattan pero en pequeño. Puro cosmopolitanismo.

Ambientazo en la feria rural.
Y nada, después de daros envidia con la agenda cultural faialense, me queda poco más que decir aparte de que os echo muchísimo de menos, pero ya casi he llegado al ecuador de esta experiencia, así que en nada estoy ahí achuchándoos y dejando que me achuchéis ¡Un besazo enorme y a ser felices!