viernes, 27 de marzo de 2015

Olá Horta!


En mi última entrada os dejé a todos con la duda peluda de cómo había sido coger un avión tempranero después de una noche de fiesta. Pues bien, dejad de morderos las uñas porque finalmente revelaré el misterio: llegando tarde al aeropuerto. Sí mamá, no te pongas nerviosa pero el sábado me quedé dormida. Menos mal que llevas años dándome el coñazo con que al aeropuerto hay que ir dos horas antes del vuelo, porque así aunque me retrasé respecto a mis planes, no fue un desastre absoluto. Digamos que el vuelo salía 8:50, yo había quedado con algunos compis para coger un taxi a las 6:15…y a esa hora fue exactamente a la que me desperté, justo una hora después de que sonara mi alarma. Tras el susto inicial que me obligó a meter todo lo que quedaba esparcido por la habitación hecho un furruño en la maleta, y a vestirme sin ducharme ni ná, llegué al aeropuerto más o menos on time…aunque me tocó esperar porque obviamente el avión llevaba retraso. 

Los maravillosos aviones de hélices de Sata.
Los de Eurodisea se habían encargado de reservarnos un vuelo con Sata a la isla de Terceira con una maravillosa escala de siete horas antes de ir a Faial. Como podéis imaginaros, los aviones para viajar entre islas son chiquititos (o sea, no muy cómodos) y los aeropuertos también. Eso sumado a que estábamos todos agotados (yo dormí un par de horas, pero muchos iban de empalme de la noche anterior), nos hizo buscarnos planes alternativos para no morirnos del asco sentados en unas sillas de plástico durante medio dia. Así que me fui con mis futuros compis de piso y con otra chica más a ver Praia da Vitoria, una ciudad costera bastante mona y colorida. Allí nos dedicamos a arrastrarnos por las calles y nos sentamos a comer unos bocadillos deliciosos mirando el mar y deseando que las horas pasaran más rápido. Por supuesto cuando volvimos al aeropuerto nos encontramos con que, de nuevo, nuestro avión llevaba retraso. Welcome to Açores!

Mi cara de sueño en Praia da VItoria.
Cindy y Marija enloquecidas por el cansancio.
Tras mil horas sin descanso, me tocó poner cara de: “Estoy fresca como una rosa, no sé qué es eso del cansancio” porque mi jefe nos recogía en el aeropuerto. No sólo nos recogió, sino que, con las maletas en la fragoneta, nos llevó a cuatro de nosotras a ver un par de casas porque seguíamos sin alojamiento. Yo sé que lo hizo con toda la buena intención del mundo, pero de verdad que daban miedo no, lo siguiente (¡un beso, David!). Preocupadas y agotadas, decidimos reservar una habitación triple en una especie de hostal para pasar al menos la primera noche. Los otros seis del grupo ya tenían dónde quedarse, así que tras subir tres pisos con todo nuestro equipaje, fuimos al único sitio de la isla que conocíamos para tomar una birra y cenar algo: el famoso Peter’s Café, punto de encuentro imprescindible para los navegantes que cruzan el Atlántico.

Las características banderas náuticas del Peter's Café.
Al día siguiente, después de una reparadora noche de descanso, nos dirigimos a nuestra única cita para ver una casa en Horta con todos los dedos posibles cruzados para que valiera la pena… ¡y vaya si la valió, lo nuestro fue amor a primera vista y en diez minutos decidimos quedárnosla! Lo malo fue que la dueña quería adecentar la casa y nos tocó esperar hasta el martes para instalarnos finalmente. Mientras tanto nos repartimos en distintas casas de acogida, yo en concreto me quedé en casa de “los españoles”: Alba, Raquel y Manu. Como mi jefe es bastante enrollado, me dijo que no teníamos que ir a trabajar hasta que no estuviéramos totalmente instaladas, así que esos días hice poco más que deambular por los alrededores de mi casa de acogida y esperar ansiosa la llamada de la casera. 

Vistas desde mi casa de acogida.
El volcán de Pico en la distancia.
Aun así ya me di cuenta de que Horta, sí, es más pequeña y tiene menos actividad que Ponta Delgada, pero resulta mucho más agradable para vivir. Sus calles son más paseables (a pesar de las cuestas), el paisaje es más bonito, todo el mundo se conoce y da una sensación de confianza que en seguida te hace sentir como en casa. Por ejemplo descubrimos que hay un bar en la bahía de Porto Pim donde suele reunirse la gente cada día para ver el atardecer. Allí conocimos a unos cuantos españoles más o menos de nuestra edad y majísimos, y viendo el paisaje cervecita en mano pensé que podría acostumbrarme a esta vida muy fácilmente.

El atardecer en Porto Pim. El edificio blanco a la izquierda es el acuario.
Sobre la vida en nuestra casita ya os hablaré más adelante (soy la reina de los cliffhangers), pero os adelanto que estoy feliz, feliz, feliz y me siento muy afortunada. De hecho estoy tan emocionada con todo esto que ya me he pulido casi todos mis gigas del móvil haciendo Skype-tours por la casa, soy lope…

A nossa cozinha ^^
Vista "reversa" del salón.
En cuanto al curro de momento tengo poco que contar porque empezamos ayer, pero básicamente es en un acuario-estación de peces vivos, lo cual quiere decir que no es el típico acuario sino que sigue un concepto más sostenible y se van cambiando las especies en exhibición conforme se van devolviendo al mar. Es bastante pequeño, de hecho sólo trabajan allí mi jefe y tres chicos más, y además estas primeras semanas estaremos tres becarias juntas porque la otra empresa del jefe, de barcos con fondo de cristal, estará inactiva hasta el mes que viene o así. Por eso aparte de medir parámetros del agua, alimentar y aprender los nombres de los peces y ordenar el espacio de trabajo, no hemos hecho mucho de momento, pero el ambiente es muy bueno y ya nos han dicho que de cara al verano el trabajo se triplica.

Con mis chicos favoritos del acuario. El mero es como un perrete y te busca para que le acaricies.
A las puertas del acuario de Porto Pim con mi compi Marija.
Bueno me despido ya no sin antes deciros que ya nos han llegado las notas del examen de portugués y que nos ha ido fenomenal a todos ¡Muito bom! Ahora a practicar con los lugareños…muitos beijos para tudos! Até a segunda feira!

lunes, 23 de marzo de 2015

A minha última semana em Ponta Delgada

Pues parecía mentira que fuera a pasar tan rápido el tiempo pero mira, ya se ha acabado mi primer mes de Eurodisea. He dejado Laranjeiras, Ponta Delgada, São Miguel y a muchos amigos maravillosos para venirme a Horta, Faial, y empezar una nueva etapa. Siento una mezcla de emoción y miedo que sólo puede querer decir que esta experiencia valdrá la pena, pero de momento voy a echar la vista atrás para contaros cómo ha sido mi última semana como estudiante de portugués, que de mi vida de trabajadora ya os hablaré más adelante… 

Nuestra clase de portugués.
Para empezar, esta semana ha estado marcada por el examen final de portugués, cuya sombra revoloteaba sobre nuestras cabezas, aunque tampoco demasiado insistentemente. Nos hemos pasado los días diciendo: “Uy, tengo que estudiar”, mientras nos ajustábamos las gafas de sol y agarrábamos fuerte nuestra cerveza. También ha sido una semana de “Hoy cocino yo”, por un lado porque todos teníamos restos de comida que aprovechar y por otro para tener una excusa para reunirnos en los distintos bloques. Hasta Colin, el hermano pequeño adoptivo de las belgas, se animó una noche a hacernos la cena.

A punto de degustar los tomates rellenos de Colin.
 El lunes tuvimos clase de biología por la tarde, pero algo que podría haber sido una chulada se convirtió en dos horas de duermevela. Cómo cambian las cosas según cómo se cuenten…Para despejarnos un poco, algunos decidimos ir al Jardín Botánico a la salida de la uni. No es que sea muy grande, pero bueno, para pasar el rato no está mal, y tiene algunos rincones bonitos. Eso sí, la entrada son 4€. Obviamente después no fuimos directos a la resi a estudiar, sino que nos dimos una vuelta por el centro y nos tomamos un heladito xD

David, Cle y Colin aprovechando la visita al botánico.
 El martes por la tarde nos llevaron de excursión a Lagoa do Canario y a Sete Cidades, donde están los famosos “lago verde y lago azul”. En clase nos contaron una leyenda sobre su origen, que tiene que ver con una princesa de ojos azules enamorada de un pastor de ojos verdes, cuyo amor imposible les hizo llorar el día de su despedida hasta formar los dos lagos. Pero siento decepcionaros, en realidad se trata sólo de un efecto óptico relacionado con el tamaño, la profundidad y la luz reflejada en las lagunas. Sea como sea, yo vi los dos color agua…agua bonita pero agua xD También es verdad que estaba en plena conjuntivitis, constipada y jorobada después de haber subido una cuesta del copón, con lo cual podrían haberme puesto delante las siete maravillas del mundo que me la habría sudado un poco. A veces soy así de lo peor.

Siguiendo las explicaciones de la profe en Lagoa do Canario.
Así es cómo yo vi Sete Cidades...
...y así es como deberían verse, de dos colores.
Una de las pocas pruebas de que mi conjuntivitis y yo estuvimos allí.
Como el martes habíamos llegado demasiado cansados a la resi como para salir a celebrar Saint Patricks, decidimos hacerlo el miércoles por la noche con una cervecita post cena. Así que nos juntamos unos cuantos para ir al único pub irlandés de Ponta Delgada, y después del pateíllo nos lo encontramos, obviamente, cerrado. Así que nosotros y nuestros globos verdes estuvimos deambulando un buen rato hasta encontrar un sitio abierto y decente. Una vez más, Rafinaria, esta vez con luz y mesas en la pista de baile. Un par de cervecillas y a la 1:00 en casa.

¡Nuestro gozo en un pozo!
El jueves era día para no separarse del libro de portugués, sobre todo porque a lo largo de la semana me había ido haciendo apuntes sobre los verbos irregulares y las partes más chungas de la gramática, pero estudiar lo que es estudiar...como que no. En clase vimos una peli “Capitães de abril”, pero en portugués del todo, ni subtítulos ni nada. He de decir que hubo partes enteras de las que no me enteré, pero bueno, en general me gustó. Por la tarde repasamos los conceptos más importantes para el examen, y entonces habría sido un momento genial para estudiar un poco y fijarlos, peeero antes fui al centro comercial porque quería recargar la tarjeta de mi telemóvel. Ahí me enteré con sorpresa de que la oferta por la que podía conservar mi número y pagar tan solo 5€ por 2GB y llamadas, no era tal. Pero bueno, al final pagué 15€ por lo mismo y aunque no he parado de hacer llamadas aquí en Horta, me está durando mucho el saldo. Aviso a navegantes que vayan a pasar una temporada en São Miguel: las ofertas de la tienda MEO del Parque Atlántico son siempre muuucho mejores que las de la tienda del Solmar.

El protagonista de la peli era guapo...y por supuesto no portugués xD
Y nada, el viernes llegó tras una noche de Burn y estudio en la cama, e hicimos el examen. No voy a decir que fuera fenomenal pero bueno, tampoco fue para tanto. Por la mañana Margarida, la supervisora d la resi, revisó nuestras habitaciones (2 minutitos justos, sólo para ver que las sábanas, toallas y flexo seguían existiendo), así que a la salida fuimos todos a la tesorería a recoger nuestros 100€ de fianza. La verdad es que  nos vinieron muy bien porque de momento sólo nos han pagado 200€ la primera semana de marzo, y hasta el 8 de abril no recibiremos nuestro sueldo completo, pero bueno, en general todo es barato aquí y vamos tirando.

Para celebrar el fin de las clases nos fuimos a comer otra vez al 3 sentidos, confirmada como la mejor hamburguesería de la ciudad. Después tocó volver a la resi para volvernos locos entre lavadoras, secadoras y maletas. Y obviamente hicimos cena de despedida, esta vez en Taberna Açor, donde nos sirvieron muchas tostas y quesos de las islas. Después seguimos la noche en Baia dos Anjos y, aunque yo quería irme pronto porque al día siguiente cogíamos el avión a Faial a las 8:50, me lie entre adioses y abrazos y no llegué a la resi hasta pasadas las 3:00…y hasta aquí puedo leer, el resto me lo guardo para mi post sobre Horta.

¿Resumen de mi primer mes de Eurodisea? Ha sido una experiencia increíble que ha pasado volando, durante la cual por supuesto he echado mucho de menos a los míos, pero durante la que he conocido a gente estupenda de todas partes del mundo con la que me he divertido muchísimo. I’ll miss you guys, good luck in your new jobs!Waiting for your visits! Beijinhos para tudos!

domingo, 15 de marzo de 2015

Um pouco de tudo


Eso es lo que he hecho esta semana, de todo un poco. Para empezar, casi no hemos tenido clases de portugués porque el martes por la tarde nos fuimos de visita cultural por Ponta Delgada, el jueves tuvimos clase de geología y el viernes nos fuimos el día entero de excursión a Furnas. Pero vayamos por partes…

La visita cultural por Ponta consistió en ir a un museo de arte, chiquitín y un poco extraño, donde había una exposición sobre la naturaleza en la que vimos cosas como becerros de dos cabezas o cestas de mimbre (¿¿??). Luego nos llevaron al museo de arte sacro, que al menos es una antigua iglesia y el edificio como tal es bonito, con un pedazo altar de maderas de Brasil. Para finalizar nos llevaron al Palacio de Sant Ana, residencia oficial del presidente de las Azores (aunque no vive ahí, sólo lo utiliza para actos públicos). El palacio tiene unos jardines preciosos y una decoración interior peliiin recargada, con todo lleno de cuadros enormes, molduras de colorines y muebles por todas partes.  A mí como soy una cotilla y me hace gracia lo kitsch, pues me gustó mucho la visita, la verdad, pero aquello era tan exagerado que mareaba.

En el patio del museo extraño.
El museo de arte sacro por fuera.

Colin, Sam, Sophie y Cle en los jardines del palacio de Sant Ana.
La clase de geología estuvo muy bien porque la profe estuvo hablándonos de los terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis y demás desastres naturales acontecidos en las Azores en los últimos siglos. Y oye tranquiliza mucho saber que fue en Faial (la isla en la que voy a vivir los próximos cinco meses) donde se produjo la última erupción hace menos de 50 años. También mola cantidad que te digan que según en qué pueblo duermas debes tener cuidado por las emisiones de gases, que (¡oh, maravilla!) pueden incluir el radón, altamente radiactivo. Y luego para rematar, se sale que la clase termine con una advertencia del tipo: “Cuando os hayáis instalado en el piso lo primero que tenéis que hacer es buscar los mejores puntos de refugio y elaborar un plan de emergencia. Sin olvidaros de tener a mano una linterna, pilas, un botiquín, agua embotellada y comida enlatada para al menos tres días”. Great.

En la excursión del día siguiente a Furnas pudimos ver con nuestros propios ojos algunas pruebas y efectos de la actividad volcánica, como las fuentes de agua ferrosa carbonata (es como beber sangre con gas), o las fumarolas llenas de agua borboteante cerca de los 100ºC…Eso sí, el paisaje y la laguna preciosos, a pesar de la niebla. Además los de Eurodisea se portaron y nos llevaron también a la antigua fábrica de té de Porto formoso donde pudimos degustar el chá tipo Broken Leaf, y a un restaurante a comer bolo levedo com queijo y cozido das Furnas, o sea, una especie de pan dulce y un guiso que cocinan dentro de las propias fumarolas. Había muchísima comida y estaba todo bastante bueno, pero obviamente sigo prefiriendo el cocido de mi madre (¡un beso, mami!).

Vista de la Lagoa das Furnas con niebla.
Algunas de las chicas en la laguna.
Las fumarolas.
Sam, Cle, Joan Carles y Mariangela degustando el té.
¡Comiendo cozido das Furnas!
Tras la excursión hice una pequeña siesta de la cual me levanté con un ojo completamente rojo y legañoso. Pero no os preocupéis, que hoy me he levantado con los dos haciendo juego, para que no haya problemas de celos. Estoy empezando a pensar que las Azores son mi Kriptonita, porque macho, mi salud no levanta cabeza…No obstante eso no fue impedimento para  ir a Refinaria de fiesta tras cenar en la resi y estar un rato de charreta en el Titanic. Nos lo pasamos fenomenal y sin parar de bailar, pero para mí que el dj se dejó puesta la misma canción en bucle durante toda la noche...Aunque la noche fue larga, adjunto sólo un par de testimonios gráficos, porque todos tenemos una reputación que mantener xD

¡Refinaria!
Con Sam, Alba y un acoplado...
El sábado transcurrió de tranquis total en la residencia, recuperándonos de la noche anterior e intentando cobrar fuerzas para volver a salir, puesto que éste ha sido nuestro último finde todos juntos en la isla. Salimos a cenar al restaurante “Cachapa”, que resultó ser más bien un bareto de servicio lento, pero con buenos platos y bien de precio. Después de eso fuimos al socorrido Baia dos Anjos y después a la universidad, donde estaban de festival tunero. Me explico: esta semana hemos tenido el campus lleno de tunos porque había una especie de competición entre bandas en el Teatro Micaelense y han venido grupos de varias universidades portuguesas. Ojo, que aquí lo de ser de la tuna es como ser del equipo de fútbol americano en USA, nada de ser una panda de pringados como en España. Las tunas en Portugal son mixtas y molonas y el raro es el que no pertenece a una, aunque no sé cómo pueden aguantar esos uniformes tan ridículos y esas mantas al hombro…Bueno, lo dicho, que como estaban de competi, ha habido dos días de fiesta “after tuna” en la uni. Pero no os imaginéis que en el parking o algo así, no, literalmente DENTRO de la uni, previo pago de 3€ de entrada, con dj y barras de bebida por todas partes, y en el exterior incluso puestos de comida rápida. Muy surrealista, aunque yo estaba agotada del día anterior y el “kizumba” que ponían no me motivaba demasiado para bailar…Pero bueno, al menos tuve algo ligeramente similar a las verbenas de fallas, que este va a ser el primer año que me las pierda y me da como penica, jo! 

Los tunos y su portaestandarte.
Hoy el día ha salido lluvioso y gris pero me he ido con Cle, Sarah y Mariangela a comer fuera y a visitar la Gruta do Carvão, unas cuevas subterráneas de origen volcánico, pequeñitas pero bastante molonas. Ahí he aprendido cosas como que la lava petrificada puede “glasearse” adquiriendo un brillo metalizado o que las estalactitas y las estalagmitas no aumentan de tamaño en este tipo de cuevas porque (cuando te lo dicen está claro, pero así de primeras no caes) aunque haya agua no hay carbonatos para sedimentar, sólo hierro, que por cierto al oxidarse dota a las paredes de la cueva de un color amarillento bastante chulo. Después de eso hemos ido a la bolera de Portas do Mar y he vuelto a dejar claro lo mala que soy en cualquier actividad que requiera puntería. Proud of myself!

Con el casco y mi conjuntivitis, bella como una doncella.
El Rey estaba en la bolera.
Y nada, aquí estoy, dando parte y con los deberes de portugués mirándome fijamente desde el otro lado de la mesa. Así que os dejo ya por hoy, un besazo y un saludo a todos los valencianos ¡Disfruteu de les falles per mi!

lunes, 9 de marzo de 2015

Vamos de carro



A ver cómo me las arreglo para resumir este finde, porque ha sido completito, completito…Para empezar el viernes hubo cena de la resi en el Titanic, el edificio de juergas varias. La organizaron algunos de los habitantes habituales de la residencia contratando el catering de la uni, así que los demás sólo tuvimos que preocuparnos de llevar 4€ (por adelantado), una silla, bebida y ganas de pasárnoslo bien. Como podéis ver en las fotos no faltó nada de eso, aunque me fui a la cama moderadamente temprano porque al día siguiente teníamos excursión planeada.

Ambientillo general post cena
Parte de mi mesa, el de la mirada inquietante en primer plano es Erasmus Mundus y los demás Eurodisea.
Intento de photobomb por parte de los chicos xD
Hacia el final de la noche...
Como ya os dije, este finde decidimos alquilar coches y recorrer la isla, porque la mitad del grupo la abandonaremos antes del 23 de marzo y queremos ver los máximo posible de Sao Miguel antes de irnos. Así que el sábado por la mañana tempranito trece eurodiseas cogimos tres flamantes Chevrolet de potencia -2 y pusimos rumbo al nordeste. Una horilla después llegábamos a la oficina de información del pueblo (Nordeste no es sólo una región) y oye, fue todo un éxito: siguiendo las indicaciones del mapa que nos dieron llegamos a un museo cerrado (hemos aprendido que aquí en muchos pueblos los museos sólo abren entre semana…¡viva la lógica!), una casa de acogida y una especie de parque con pobres animalillos encerrados en jaulas. Todo esto me recordó a cierto día en Estocolmo hace unos añitos…¡un beso a mis compañeros de viaje absurdo, el museo de la pintura de brocha gorda quedará por siempre en nuestros corazones!

Mapa acalaratorio para quien quiera hacerse una idea de nuestras rutas. Obviamente haciendo zoom.
Nosotros con nuestros vehículos. Abajo, vistas de Nordeste.

Visto el éxito, decidimos abandonar la civilización y adentrarnos algo más en la naturaleza para ir a visitar el Centro de Conservación del Priolo, un pajarillo endémico de esa pequeña región de la isla. El paisaje que vimos durante el recorrido ya hizo que el viaje valiera completamente la pena; creo que en la vida he visto bosques más frondosos ni helechos más grandes, las fotos no bastan para que os hagáis una idea de lo preciosísimo que era todo. Tras las explicaciones de la guía y un parón largo para comer, subimos a un mirador situado en lo alto de la montaña para encontrarnos con una niebla bastante espesa (this is Açores) que amenazaba con llegar rápidamente hasta la carretera, así que tras hacer las fotos de rigor decidimos bajar y dirigirnos a Povoação, donde una de nuestras compis tenía que mirar un piso. Allí hicimos poco más que tomar café y ver a los romeiros pasar (si alguien quiere saber qué es eso, que clique aquí).

Con Mariangela y Cle en el mirador.
Nos volvimos a la resi para un maqueo y cena rápidos y fuimos a nuestra querida Baia dos Anjos a tomar algo en la terraza. De ahí fuimos al K-Bar, sitio donde no habíamos estado nunca y donde descubrimos con alegría que para las chicas las tres primeras copas cuestan 1€. Ahora que tenéis los ojos abiertos como platos os diré aún más: 1€ en TOTAL, pagas eso te tomes una, dos o tres, pero eso sí, te obligan a que pase una hora entre cada una, y lo controlan apuntando tus consumiciones en una tarjetita personal. Obviamente con esos precios el local no tardó en llenarse, pero la música molaba y nos lo pasamos muuuy way (dejaré que las fotos hablen por mí, ya que la voz me la dejé allí). 

Tomando algo en Baia dos Anjos.
Mis niñas belgas: las fiesteras de Sam, Mariangela y Karen.
Dentro del K-Bar. Para más info consultad mi facebook ;P

Al día siguiente a mediodía unos cuantos supervivientes (yo volví a la resi a las 6:00 pero algunos no llegaron hasta pasadas las 8:00) volvimos a coger los coches y nos dirigimos a Ribeira grande, donde nos encontramos que estaban de celebración religiosa, con todo lleno de flores y pasacalles varios tipo Semana Santa. No, no sé qué fiesta era, pero el pueblo era mono, con su riachuelo, su acueducto y su playa de arenas negras. Como nuestra intención era ver el atardecer en Ponta da Ferraria, decidimos seguir la carretera de la costa noroeste e ir haciendo pequeñas paradas en miradores y otros puntos de interés señalados en el mapa. Otra cosa no, pero en esta isla de paisajes inolvidables tienen los que quieras. 

Las chicas haciendo el gamba.

La playa de Ribeira Grande.
La ribeira...
Con Marja y Cindy en una de nuestras paradas a mitad camino.
Obviamente no llegamos a ver el atardecer donde queríamos sino en otro pueblo más cercano, Musteiros, aunque lo de ver es relativo porque, de nuevo, había niebla. Llegamos pues a las ansiadas piscinas naturales de Ponta da Ferraria sobre las 20:00, cuando ya no había nada de luz ¿Problema? Pues que son unas piscinas formadas en la roca, de las que sale agua caliente termal que se mezcla con la fría del mar, y por eso es importante ir cuando la marea está baja, porque si no se pasa frío. A esas horas la marea ya comenzaba a subir, pero lo que no sabíamos es que aquello no iba a tener ni media farola (adjunto foto de google para que os hagáis, bueno y yo también,  una idea de cómo es eso de día). Visto el percal de la oscuridad, las olacas que oíamos más que veíamos romper contra las rocas y que ya nos habían avisado de que la corriente era fuerte y había que agarrarse a unas cuerdas para no verse arrastrado, nos rajamos casi todos menos cuatro atrevidos belgas que, para vuestra información, siguen vivos.

A praia de Musteiros.
La piscina natural de Ponta da Ferraria, así no da tanto miedo, pero creedme...
En resumen: que ha sido un finde chachi piruli de excursioncillas varias por unos módicos 25€ por cabeza entre alquiler y gasolina, que la isla es preciosa, y que estoy conociendo a gente estupenda con la que me divierto mucho ¿Se puede ser más afortunada? Sólo me faltáis vosotros, pero nos vemos pronto, que cinco meses y medio no son ná ;P ¡Beso enorme! ¡Boa noite!