En mi última
entrada os dejé a todos con la duda peluda de cómo había sido coger un avión
tempranero después de una noche de fiesta. Pues bien, dejad de morderos las
uñas porque finalmente revelaré el misterio: llegando tarde al aeropuerto. Sí
mamá, no te pongas nerviosa pero el sábado me quedé dormida. Menos mal que
llevas años dándome el coñazo con que al aeropuerto hay que ir dos horas antes
del vuelo, porque así aunque me retrasé respecto a mis planes, no fue un desastre
absoluto. Digamos que el vuelo salía 8:50, yo había quedado con algunos compis
para coger un taxi a las 6:15…y a esa hora fue exactamente a la que me
desperté, justo una hora después de que sonara mi alarma. Tras el susto inicial
que me obligó a meter todo lo que quedaba esparcido por la habitación hecho un
furruño en la maleta, y a vestirme sin ducharme ni ná, llegué al aeropuerto más
o menos on time…aunque me tocó esperar porque obviamente el avión llevaba
retraso.
 |
| Los maravillosos aviones de hélices de Sata. |
Los de
Eurodisea se habían encargado de reservarnos un vuelo con Sata a la isla de
Terceira con una maravillosa escala de siete horas antes de ir a Faial. Como podéis
imaginaros, los aviones para viajar entre islas son chiquititos (o sea, no muy
cómodos) y los aeropuertos también. Eso sumado a que estábamos todos agotados
(yo dormí un par de horas, pero muchos iban de empalme de la noche anterior),
nos hizo buscarnos planes alternativos para no morirnos del asco sentados en
unas sillas de plástico durante medio dia. Así que me fui con mis futuros compis
de piso y con otra chica más a ver Praia
da Vitoria, una ciudad costera bastante mona y colorida. Allí nos dedicamos
a arrastrarnos por las calles y nos sentamos a comer unos bocadillos deliciosos
mirando el mar y deseando que las horas pasaran más rápido. Por supuesto cuando
volvimos al aeropuerto nos encontramos con que, de nuevo, nuestro avión llevaba
retraso. Welcome to Açores!
 |
| Mi cara de sueño en Praia da VItoria. |
 |
| Cindy y Marija enloquecidas por el cansancio. |
Tras mil horas
sin descanso, me tocó poner cara de: “Estoy fresca como una rosa, no sé qué es
eso del cansancio” porque mi jefe nos recogía en el aeropuerto. No sólo nos
recogió, sino que, con las maletas en la fragoneta, nos llevó a cuatro de
nosotras a ver un par de casas porque seguíamos sin alojamiento. Yo sé que lo hizo con toda la buena
intención del mundo, pero de verdad que daban miedo no, lo siguiente (¡un beso,
David!). Preocupadas y agotadas, decidimos reservar una habitación triple en una
especie de hostal para pasar al menos la primera noche. Los otros seis del
grupo ya tenían dónde quedarse, así que tras subir tres pisos con todo
nuestro equipaje, fuimos al único sitio de la isla que conocíamos para tomar
una birra y cenar algo: el famoso Peter’s Café, punto de encuentro
imprescindible para los navegantes que cruzan el Atlántico.
 |
| Las características banderas náuticas del Peter's Café. |
Al día
siguiente, después de una reparadora noche de descanso, nos dirigimos a nuestra
única cita para ver una casa en Horta con todos los dedos posibles cruzados
para que valiera la pena… ¡y vaya si la valió, lo nuestro fue amor a primera
vista y en diez minutos decidimos quedárnosla! Lo malo fue que la dueña quería
adecentar la casa y nos tocó esperar hasta el martes para instalarnos
finalmente. Mientras tanto nos repartimos en distintas casas de acogida, yo en
concreto me quedé en casa de “los españoles”: Alba, Raquel y Manu. Como mi jefe
es bastante enrollado, me dijo que no teníamos que ir a trabajar hasta que no
estuviéramos totalmente instaladas, así que esos días hice poco más que deambular por los alrededores de mi casa de acogida y esperar ansiosa la llamada de la casera.
 |
| Vistas desde mi casa de acogida. |
 |
| El volcán de Pico en la distancia. |
Aun así ya me
di cuenta de que Horta, sí, es más pequeña y tiene menos actividad que Ponta Delgada,
pero resulta mucho más agradable para vivir. Sus calles son más paseables (a
pesar de las cuestas), el paisaje es más bonito, todo el mundo se conoce y da
una sensación de confianza que en seguida te hace sentir como en casa. Por
ejemplo descubrimos que hay un bar en la bahía de Porto Pim donde suele
reunirse la gente cada día para ver el atardecer. Allí conocimos a unos cuantos
españoles más o menos de nuestra edad y majísimos, y viendo el paisaje cervecita
en mano pensé que podría acostumbrarme a esta vida muy fácilmente.
 |
| El atardecer en Porto Pim. El edificio blanco a la izquierda es el acuario. |
Sobre la vida
en nuestra casita ya os hablaré más adelante (soy la reina de los cliffhangers),
pero os adelanto que estoy feliz, feliz, feliz y me siento muy afortunada. De
hecho estoy tan emocionada con todo esto que ya me he pulido casi todos mis
gigas del móvil haciendo Skype-tours por la casa, soy lope…
 |
| A nossa cozinha ^^ |
|
 |
| Vista "reversa" del salón. |
En cuanto al
curro de momento tengo poco que contar porque empezamos ayer, pero básicamente
es en un acuario-estación de peces vivos, lo cual quiere decir que no es el
típico acuario sino que sigue un concepto más sostenible y se van cambiando las
especies en exhibición conforme se van devolviendo al mar. Es bastante pequeño,
de hecho sólo trabajan allí mi jefe y tres chicos más, y además estas primeras
semanas estaremos tres becarias juntas porque la otra empresa del jefe, de barcos
con fondo de cristal, estará inactiva hasta el mes que viene o así. Por eso
aparte de medir parámetros del agua, alimentar y aprender los nombres de los
peces y ordenar el espacio de trabajo, no hemos hecho mucho de momento, pero el
ambiente es muy bueno y ya nos han dicho que de cara al verano el trabajo se
triplica.
 |
| Con mis chicos favoritos del acuario. El mero es como un perrete y te busca para que le acaricies. |
 |
| A las puertas del acuario de Porto Pim con mi compi Marija. |
Bueno me
despido ya no sin antes deciros que ya nos han llegado las notas del examen de
portugués y que nos ha ido fenomenal a todos ¡Muito bom! Ahora a practicar con
los lugareños…muitos beijos para tudos! Até a segunda feira!
¡Pues tiene muy buena pinta la nueva isla! ¡Y la nueva casa! ¡Y los pececillos del curro! Me alegro de leer que estás feliz, feliz, feliz. Besotes y a seguir con nuevas experiencias, ¡mantennos al día! Muaks
ResponderEliminarRebonica!Sólo m faltáis vos!muas!
ResponderEliminar