miércoles, 29 de abril de 2015

Vulcões e navios

Se acaba el mes de abril y sólo he escrito dos entradas, qué poca vergonya! No os voy a decir que voy taaan a tope que no me da tiempo a más, pero estoy tan a gusto que me relajo y me olvido de dar parte. Bueno, y además voy haciendo cosillas porque aquí cualquier excusa es buena: que si un rally, que si el 25 abril, que si el Espíritu Santo…a la mínima se monta una sardinhada. Y en el curro casi igual: que si uma cervejinha, que si vamos a la pizzería, que si Gonçalo-me-ha-dado-huevos-de-sus-gallinas-y-preparo-un-bolo-o-tortilla…mala vida.

La segunda tortilla de patatas que hago en mi vida..¡y estaba muy rica!
Obviamente, a golpe de momentos relax en medio de la jornada laboral, de las horas de trabajo compartidas y de los encuentros fortuitos las noches de fiesta, estamos cada vez más unidas a nuestros compis portugueses (o “tugas”, como dicen ellos). Como ya he comentado alguna vez, son todos un encanto; nos llevan y nos recogen siempre que lo necesitamos, nos abren las puertas de sus casas y nos presentan a sus amigos ¿se puede pedir más? Pues sí, un jefe molón que te llama de noche después de un terremoto para saber si estás bien o tienes miedo (tranquila mami, fue pequeñito y no, no pasamos miedo).

Marija y yo working hard.
Siguiendo con el ocio, aparte de las habituales noches de Clube Naval con ocasional visita posterior a discoteca, el viernes pasado tuvimos una cena benéfica. Ésta formaba parte del programa “De vulcão para vulcão”, cuyo objetivo es recaudar fondos para la reconstrucción de Ilha de Fogo, en Cabo Verde, que sufrió grandes daños tras la última erupción de su volcán. Así, por el módico precio de 7’5€ y bebida aparte, nosotros y otras 200 personas más, pudimos disfrutar de una auténtica comida caboverdiana que resultó estar deliciosa. De eso y de otra gran noche de risas y fiesta hasta horas moderadas, que el cansancio y la edad no perdonan.

Hay días que Pico parece el Monte Olimpo <3
¿Pero cansada de qué, si parece que de trabajar poquito? Pues no señores, aparte del trabajo habitual de limpieza, mantenimiento y alimentación en el acuario, a veces nos salen otros cometidos. Por ejemplo la semana pasada comenzamos a adecentar el barco con fondo de cristal de la otra empresa de mi jefe, Oceaneye, para volver a meterlo en el agua y comenzar la temporada turística. El barco es una pasada y bastante nuevecito, pero había que hacer lo típico: limpiar, pintar, revisar los chalecos salvavidas…Al menos los días de trabajo en el puerto nos salieron medianamente soleados, y además fue interesante estar en el proceso de vuelta al mar.

Capitana Kata a su servicio ;)
Oceaneye ya bien atracadito.
Por si eso fuera poco, también hemos estado preparando otro gran envío que hemos acabado esta mañana (comenzando a las 5 a.m.). Vale que estos madrugones son una putadinha, pero he de decir que me encanta tener la oportunidad de ver de cerca cómo funcionan este tipo de encargos: la organización, la intendencia, el trabajo en equipo…encuentro todo eso muy interesante; y además este trabajo ha sido bastante especial porque lo hemos realizado en una cámara frigorífica a 6˚C dentro del buque oceanográfico (B.O.) “Pourquoi pas?” de Ifremer. Supongo que a la mayoría no le dirá nada el nombre de esta empresa, pero a los que estén mínimamente relacionados con la oceanografía seguro que les ha dado un poquillo de envidieja saber que yo he estado trabajando en sus instalaciones ¡y nada menos que empaquetando camarones extraídos de fumarolas volcánicas a muchocientos metros de profundidad!

Esa mole es el B.O. de Ifremer...y el de delante el B.O. de la Universidad de Horta. Igualicos.
Equipa de trabalho a tope en la nevera.

Sí, me siento afortunada. Sí, sigo feliz. Y sí, os echo de menos,
Beijinhos e até pronto! ;)

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