jueves, 25 de junio de 2015

Fazendo…coisas

Pues nada, que soy lo peor y aunque dije que actualizaría el blog, últimamente no he encontrado ni tiempo ni ganas para hacerlo, sorry pero es que he estado haciendo…cosas, de todo un poco. Y conforme el tiempo pasa se me hace más complicado contarlo todo sin omitir detalles importantes, así que: ¿preparados para un repaso a lo micromachine?

A ver, al final del último post os hablé de festejos varios para celebrar el número 100 de una revista cultural. Pues bien, esa revista se llama Fazendo (os enlazo con su Facebook para que veáis las cosas molonas que hacen) y una de las catalanas está haciendo su Eurodisea allí como maquetista y diseñadora. Durante una semana tuvimos desde charlas con cóctel, hasta subastas de arte, pasando por fiestas en el puerto con payasos y todo ;P ¡Apoyemos la cultura, meninos!

Momentos de la fiesta de Fazendo en la marina.
También adelanté que Norberto había hecho otra de sus famosas cenas en la scubarraca por motivo, nada más y nada menos, del NUEVO TOLDO para sobrellevar mejor los rayos del sol veraniego (que aparece cuando quiere y normalmente de manera insospechada). Ha pasado tanto tiempo que desde entonces ya ha hecho otra más porque le picaba un pie, digooo porque alguien pescó un atún (creo, los motivos/excusas de sus macrofiestas nunca me quedan muy claros, pero ¿a quién le importa teniendo comida y bebida gratis?).

Con toda esta actividad, es inevitable hacer nuevos amigos, lo cual a su vez amplía el abanico de posibilidades salideras. Para empezar tenemos a nuestro nuevo compi de piso, Gerald (Jack en Faial, quién sabe por qué), un italiano muy majo que aun por encima es limpio y cocina, ¡yuju! Gracias a él hemos tenido nuestras primeras “madrugadas de pasta” de vuelta de alguna que otra fiesta, nada mejor para dormir como una reina y despertarse impecável.

Mis compis de piso y yo tomando algo en Porto Pim.
Por otro lado tenemos al maravilloso grupo de guiris locas, que viven todas juntas en una especie de casa de las Naciones Unidas. Parece un chiste pero allí viven una belga, una croata, una portuguesa y una india. Con ellas y un par de amigos más nos fuimos hace dos findes Marija y yo a Pico, en lo que fue la reconciliación definitiva con nuestros vecinos de isla. La portuguesa tiene una casa típica de piedra y madera en Prainha, que es de lo más acogedor y está completamente rodeada de verde en medio de la montaña pero a diez minutos andando de unas piscinas naturales excavadas en la roca. Vamos, que es el paraíso.

En el barco a Pico, brindando por una gran escapada.
Atardecer con Tara y Marija.
Mirando a Murcia con Pico (montaña) de fondo.
Además, alquilamos una furgoneta para movernos tranquilamente por la isla y la aprovechamos bastante. Aunque en principio debía tener nueve plazas, al final acabó siendo de seis y nos tocó ir turnándonos en la parte de atrás, pero eso no nos amargó la escapada. Estuvimos en Madalena, donde descubrimos al fin la discoteca; en São Roque, tomando algo en el mini Clube Naval; en la maravillosa piscina natural de Calheta de Nesquim; en Lajes do Pico para saludar a los padres de un amigo y en mil sitios extraordinarios que nos íbamos encontrando por el camino. No sólo vimos paisajes preciosos, sino que además fue una gran experiencia llena de risas y charlas sin prisa ninguna. Desconexión total, que falta hace muchas veces.

Con Diya y Meri en la playa de arenas negras de Prainha.
Casi todos juntos en uno de los miradores más acojonantes que hes visto en mi vida.
Mis chicas en la piscina de Calheta de Nesquim.
Y ahora os imagino haciéndoos la pregunta de siempre: ¿pero esta chica ha ido allí a trabajar? Pues sí, lo juro, y de hecho la semana pasada me dejé literalmente el culo en ello. Los que me conocéis bien sabéis lo patosa que soy y en fin, trabajando cerca del agua ya estaba tardando en ocurrir…me resbalé en una rampa mojada y cubierta de algas mientras ayudaba a recoger unos peces y he tenido el culo morado casi una semana, pero no hay muchos más daños que lamentar aparte del infringido a mi dignidad (que tampoco tengo mucha ya, la fuerza de la costumbre). El resto más o menos como siempre, con alguna nueva adopción en el acuario y un envío que acabó en cozido en casa de uno de mis compis, ¡así da gusto!

En fin, queridos míos, que ya me quedan menos de dos meses en la ilha azul y voy planning en mano para hacer todo lo que me queda pendiente y alguna cosa más. En nada estoy ahí dando y recibiendo achuchones ¡Qué digo! ¡En NADA tengo visitas y achuchones de ultramar! La vida de expatriada es dura pero ayuda a valorar mucho más lo que se tiene en casa… ¡así que a quererse mucho y a viajar!

Y ésta de regalo para que mi madre vea que no sufro tanto xD

No hay comentarios:

Publicar un comentario