lunes, 11 de mayo de 2015

A vida nos Açores não é fácil

Eso es lo que me dice siempre en broma mi jefe, que la vida aquí no es fácil. Y la verdad es que te lo crees y todo cuando pasas una semana entera con lluvia y viento incesantes mientras desde tu tierra te llegan fotos de familiares y amigos en sandalias y manga corta. Porque no nos engañemos, esto no son las Canarias. Cualquiera que haya leído algo sobre las Azores sabrá que el clima de las islas suele definirse como: “cuatro estaciones en un día”; pero yo lo cambiaría por: “cuatro estaciones en una hora”, porque nunca se sabe lo que el cielo depara. Aquí se da el extraño fenómeno del vestuario de Schrödinger (término acuñado por mí, aún pendiente de patente): siempre vas bien y mal vestido a la vez.

Mierda de nevoeiro, de chuva y de clima en general...
Pero bueno, no hay que dejar que estos pequeños contratiempos nos desanimen porque, al fin y al cabo, son inevitables. Y lo mejor que puede hacerse para evitar la depresión es coger el chubasquero y lanzarse a las ruas. Así, por ejemplo, fuimos un día con el jefe a comer cozido portugués, y  en el puente del día del trabajador, mi compi Marija y yo fuimos a cenar a casa de unos amigos y luego de concierto al Peter’s Café ya que actuaban los Velman’s (cuyo cantante es toda una leyenda del rock local), con la colaboración de Merhi el gallego y su inseparable djembé.

El maravilloso (y barato) cozido de "A árvore".
El público entregado a los Velman's.
Entre semana ya la cosa estuvo más tranquililla, entre otras cosas porque las otras dos Eurodiseas que estaban conmigo en el acuario empezaron por fin en Oceaneye, preparándose las visitas guiadas, arreglando la caseta del puerto, etc. Al menos hubo alguna tarde de sol que me permitió sentarme en la playa un ratillo al salir del trabajo para recargar pilas, y también aproveché para sacarme el Cartão Interjovem en el Clube Naval, que no sólo sirve para ir de fiesta. Para los futuros residentes en las Azores, informo de que se trata de una tarjeta que ofrece múltiples descuentos a jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y los 30 años. Dichos descuentos resultan sobre todo interesantes para viajar entre islas o al Portugal continental, ya que los barcos salen a tan sólo 7’50€ por viaje vayas donde vayas (excepto a Pico, que son 3’50€) y los aviones a mitad de precio, aunque sólo si hay sitios libres a última hora. Sacarse la tarjeta es muy sencillo: sólo hay que dar los datos personales, una dirección de residencia en las islas y el número fiscal y pagar 48€. Eso sí, atención a cuándo os la sacáis porque sólo es válida hasta el 30 de abril de cada año (por eso no me la había sacado hasta ahora). Si queréis más info os dejo aquí un enlace donde lo explican todo en correcto portugués.

El primer día que salí de casa sin abrigo (duró poco).
Los machotes de mis compis trabajando duro mientras yo miro.
Trámites aparte, la sorpresa de la semana llegó el jueves por la noche, cuando Colin, nuestro compañero de piso belga, nos anunció que ya no podía más con su trabajo de granjero y que el sábado se volvía para Bruselas. Así que nada, tras toda una noche de intentar razonar con él y buscar otras opciones, decidimos que lo único que quedaba por hacer era darle una despedida memorable el viernes. Lamentablemente de memorable nada porque me temo que Colin no recuerda nada de esa noche, ya que decidió que era fundamental acabarse su botella de whisky antes de marcharse. Pero bueno, nosotras no olvidaremos sus correteos de cachorrillo por la carpa de la feria rural, ni cómo a la mañana siguiente fue imposible despertarle hiciéramos lo que hiciéramos (obviamente perdió el avión, pero tranquilos, ya está en su casa) ¡Te echaremos de menos, muchacho!

Foto roommies con Colin  mostrando sus gráficos de teoría de la belleza xD
Ya que el día anterior no llegamos al recinto ferial hasta las tres de la mañana, el sábado decidimos volver a la Quinta de São Lourenço un poco más temprano para ver de cerca las vacas y caballos (bueno, y para sobarlos un poco), y cenar unas bifanas. Lástima que nos perdiéramos los trepidantes concursos de vacas lecheras y de encajeras (true story), pero al menos vimos algunos bailes regionales…Sé lo que estáis pensando y sí: esto es como Manhattan pero en pequeño. Puro cosmopolitanismo.

Ambientazo en la feria rural.
Y nada, después de daros envidia con la agenda cultural faialense, me queda poco más que decir aparte de que os echo muchísimo de menos, pero ya casi he llegado al ecuador de esta experiencia, así que en nada estoy ahí achuchándoos y dejando que me achuchéis ¡Un besazo enorme y a ser felices!

2 comentarios:

  1. Aunque no nos conozcamos sigo tu blog con mucho inteerés; yo estoy pendiente de la aceptación de una Eurodisea en París.
    ¿Colin estaba con una Eurodisea también? ¿Por qué no aguantó? ¿Le trataban mal? Pobre :(

    Saludos y unos rayos de sol desde Barcelona!

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    1. Hola Fresh Coco! Ante todo gracias por seguirme y suerte con lo de la beca!

      Colin efectivamente era también Eurodisea, un ingeniero agrónomo que tuvo la mala suerte de caer en una granja donde todo su cometido era cavar y plantar prácticamente de sol a sol. Sin embargo he de decir que por muy duro que fuera su trabajo podría haber tratado de solucionarlo hablando con la organización, ya que el contacto con ellos es directo e inmediato, pero bueno, él era "especial" y se dejó llevar por un impulso...Tú no te preocupes que todos los demás estamos felices como perdices jeje ;)

      Saludos y gracias por los rayos de sol, que falta hacen!

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